Conoce A Bella
Mi historia
Volver a mí cambió la manera en que vivo, amo y elijo.
Soy Bella. Nací en Honduras y mi trabajo nace de mi propio camino de sanación, despertar espiritual y transformación.
Antes de recuperar mi voz, aprendí a callarla.
Durante mucho tiempo, decía sí cuando quería decir no. Evitaba el conflicto, me costaba poner límites y esperaba que el otro cambiara, mientras yo dejaba mis necesidades para después.
Viví heridas sexuales y abandono que marcaron mi relación con el amor, con lo masculino y conmigo misma. Me costaba confiar, creer en mi valor y sentirme conectada con mi cuerpo.
También sufrí bulimia. Mi relación con mi cuerpo estuvo atravesada por la desconexión y la dificultad de aceptarme. Esta es una parte de mi historia que hoy puedo nombrar con más compasión hacia mí.
En mi proceso fui aprendiendo a escuchar mi cuerpo, reconocer mis necesidades y tratarme con más respeto. Recuperar mi voz también significó dejar de ignorar lo que sentía y empezar a honrar mis límites.
Me costaba recibir ayuda. Dar, resolver y sostener me resultaba más familiar que dejarme acompañar. Mi camino hacia la abundancia también me llevó a abrir espacio para recibir.
Hoy puedo reconocer cuánto he cambiado: cómo me escucho, cómo me hablo y cómo elijo. Sigo integrando lo aprendido, con más conciencia y una relación más amorosa conmigo.
Aprendí a reconocer mi valor y a darle un lugar en mis decisiones.
Mi despertar espiritual fue un regreso a mí.
Mi camino me llevó a reconectar con mi intuición, profundizar mi relación con Dios y recordar quién soy más allá de este cuerpo y de mi historia.
Empecé a reconocer mi sensibilidad y mis dones psíquicos como parte de mi experiencia espiritual. Al escucharme con más profundidad, también fui encontrando mi voz, mis dones y mi propósito.
Ese despertar empezó a tomar forma en mi vida cotidiana: en cómo me escuchaba, en las decisiones que tomaba y en lo que dejaba de aceptar.
Así fui llegando a mi soberanía.
Para mí, la soberanía comenzó cuando dejé de entregar a otros la autoridad sobre mi valor. Empecé a preguntarme qué quería, qué necesitaba y qué decisiones eran coherentes conmigo.
Aprendí a honrar mi cuerpo, expresar mi verdad y poner límites. También a recibir ayuda, amor y oportunidades sin sentir que tenía que demostrar constantemente que los merecía.
Recuperar mi cuerpo también significó darme permiso para disfrutarlo, expresar mi feminidad y reconocer mi lado atrevido desde mi propia elección.
Ser soberana significa escuchar mi intuición y actuar. Elegir desde mi valor y hacerme responsable de lo que sí está en mis manos.
Quién es la Reina
La Reina es la mujer que reconoce su valor y empieza a vivir desde él. Puede sentir miedo y aun así escucharse. Puede amar profundamente y conservar su voz.
No necesita resolverlo todo sola. Se permite recibir, disfrutar, crear y dejarse acompañar. Honra su cuerpo, sus deseos y sus límites.
El Camino de la Reina es ese regreso a ti: explorar tus heridas, reconocer tus patrones, recuperar tu voz y convertir lo que descubres en una nueva manera de vivir.
La abundancia empezó dentro de mí.
Mi relación con la abundancia comenzó a cambiar cuando dejé de medir mi valor por cuánto daba, cuánto hacía o quién me elegía.
Fui creando espacio para recibir, reconocer mis dones y compartirlos con propósito. Para disfrutar lo que existe hoy y construir lo que deseo con decisiones y acciones concretas.
Para mí, vivir desde un estado interno de abundancia es reconocer que tengo valor para ofrecer. Darle un lugar a mi voz, a mi creatividad y a mi trabajo, y permitirme recibir también por ellos.
Hoy mi propósito toma forma en los espacios donde acompaño a otras mujeres y en mis creaciones. Mis perfumes también expresan esa conexión con la belleza, los sentidos y el disfrute de habitar mi cuerpo.
Este es el camino que hoy comparto.
Acompaño a mujeres a recuperar su voz, reconectar con su valor y avanzar hacia una vida elegida por ellas.
Integro espiritualidad, meditaciones, reflexión y acciones concretas. Porque este camino se vive en cómo te tratas, cómo amas, qué aceptas y qué decides crear.